Desde que somos pequeños en la mayoría de las familias nos enseñan que los viajes son siempre fuera de nuestra ciudad o nuestro país, sin embargo si buscamos en el diccionario la palabra viajar tiene que ver con desplazarse, cambiar de ubicación.

La Ciudad de México es una ciudad muy grande, hay gente que ha vivido aquí toda su vida y siguen sin conocerla en su totalidad lo cual es sumamente normal tomando en cuenta que hay muchos rumbos para pasear, caminar o vivir. La consecuencia de vivir en un lugar tan caótico y gigante como este es que los traslados dentro de ellas puede ser de muchas horas solo para llegar a tu destino y sin desviarte en ningún momento de tu camino.

Creo que uno de los factores por los cuales, viajar puede ser muy tediosos transportarse es por la gente, los transportes públicos se llenan de personas desesperadas por llegar, nos estamos rebosando por todas partes, tratamos de hacernos compactos pero nos es imposible cuando el metro no puede aceptar un alma más dentro de ella, pero son tantas las ganas de desplazarse que muchas veces lo hacemos incómodamente posible.

Es obvio que son muchas problemas a la hora de desplazarse pero tal vez no lo sentiríamos tan pesado si nos manejaran los trayectos de la ciudad como si lo hicieran con los destinos turísticos, al fin y al cabo nos movemos a -muchas veces- lugares muy famosos que aunque no tengamos el tiempo de visitarlos podemos verlos.

Aunque también nos puede deprimir un poco el pensar que en el tiempo que usamos para trasladarnos pudimos haber salido de la ciudad y regresar. De todas formas tenemos que encontrar formas de poder pasar el tiempo como escuchar música, leer o simplemente pensar en los planes para el próximo fin de semana. Al final del día estamos viajando, tal vez no al lugar donde queríamos pero es viajar y es lo que hay.